19 Economía solidaria en Venezuela Del apoyo al Cooperativismo tradicional a la construcción de ciclos comunales Resumen El proceso de cambio en Venezuela se planteó la transformación social y económica del país. Chávez asumió la presidencia en 1999, pero solo después de haber superado el golpe de Estado en 2002 y el “paro petrolero” en 2002/2003 fue que arrancó una política económica alternativa, aumentando la promoción de cooperativas e introduciendo modelos de cogestión. La economía que se quiere fortalecer ha sido llamada de diferentes maneras: economía solidaria, social, popu- lar o comunal. El trabajo analiza los diferentes proyectos y momentos en el marco de esa intención de promover el Cooperativismo, sus logros y dificultades, y las tensiones que se producen entre la estructura estatal tradicional y las nuevas autogestivas en construcción. Palabras clave: economía popular, solidaria, cooperativa comunal, unidades productivas, adminis- tración colectiva. 1 Doctor en Ciencias Políticas (Goethe-Universität Frankfurt/Main), investigador y docente del Instituto de Sociología de la Universidad Johannes Kepler en Linz (Austria), autor y documentalista. Trabaja sobre procesos de transformación social, movimientos, planificación democrática, democracia participativa, y co- y autogestión obrera. Resumo Economia solidária na Venezuela: do apoio ao cooperativismo tradicional à construção de ciclos comunais. O processo de mudança da Venezuela propôs uma transformação social e econômica do país. Chávez assumiu a presidência em 1999, mas só depois de ter superado o golpe de Estado em 2002 e a “paralização petrolífera” em 2002/2003 que começou uma política econômica alternativa, aumentando a promoção de cooperativas e introduzindo modelos de cogestão. A economia a ser fortalecida foi chamada de diferentes maneiras: economia solidária, social, popular ou comunal. O trabalho analisa os diferentes projetos e momentos no contexto da intenção de promover o cooperativismo, suas conquistas e dificuldades, e as tensões surgidas entre a estrutura estatal e as autogestionadas em construção. Palavras-chave: economia popular, solidária, cooperativa comunal, unidades produtivas, adminis- tração coletiva. DARÍO AZZELLINI1 20 Economía solidaria en Venezuela: del apoyo al Cooperativismo tradicional a la construcción de ciclos comunales 210Idelcooprevista Abstract Solidarity Economy in Venezuela: from the support of traditional cooperative movement to the construction of the comunal cycles. The political process of change in Venezuela undertook the challenge of a social and economic transformation in the country. Chavez took office in 1999, but only after having passed the coup in 2002 and the "oil strike" in 2002/2003 was that started an alternative economic policy, increasing the promotion of cooperatives and introducing co-management models. The economy that is to be strengthened has been called in different ways: solidarity, social, popular or communal economy. This paper analyzes the various projects and moments within that intention of promoting cooperativism, achievements and difficulties and tensions that occur between the traditional state structure and new self-management in construction. Keywords: popular economy, solidarity, communal cooperative, productive units, collective administration. 21 DARÍO AZZELLINI El proceso actual de cambio en Venezuela se plantea la transformación social y económi- ca del país. Chávez asumió la presidencia en 1999, pero solo después de haber superado el golpe de Estado en 2002 y el “paro petro- lero” en 2002/2003 fue que arrancó una nue- va política económica con una orientación más alternativa, aumentando la promoción de cooperativas e introduciendo modelos de cogestión. La implementación sistemática de medidas de apoyo para la construcción de un nuevo sector productivo de propiedad colec- tiva o social directa empezó apenas en 2004 con la creación del Ministerio de Economía Popular. Inicialmente, y sobre todo a partir del 2004, el Gobierno venezolano intentó promover la construcción de una “economía solidaria y humanista” apoyada en la creación masiva de cooperativas para cualquier tipo de empresas, incluso –a través de modelos de propiedad mixta- en cogestión con el Estado o empre- sarios privados. En el año 2005, se avanzó en propuestas para la superación de las lógicas y relaciones ca- pitalistas apuntando a la construcción del “socialismo del siglo XXI”. Con la orientación socialista se inició la nacionalización de in- dustrias, empresas de importancia estratégi- ca y empresas improductivas (varias de estas habían sido cerradas durante el “paro empre- sarial” y tomadas por sus trabajadores). Se empezó, además, a fortalecer la expansión del sector productivo de propiedad estatal o colectiva. Las fábricas nacionalizadas y las fá- bricas nuevas siguen el modelo de “fábricas socialistas”, postulando una amplia participa- ción de los trabajadores en camino a un con- trol completo de parte de ellos y sus comuni- dades (propiedad social directa). En realidad, ese proceso resultó lento y obstaculizado por las mismas instituciones. Desde principios del 2007, los consejos de trabajadores se volvieron la orientación nor- mativa oficial para la organización en los lu- gares de trabajo que, junto a otros consejos (comunales, campesinos, estudiantiles), a lar- go plazo, substituyan el estado burgués por un “estado comunal”. La economía que se quiere fortalecer ha sido llamada de diferentes maneras: economía solidaria, social, popular o comunal2. Una definición o distinción clara de los términos en realidad no existe. La implementación sis- temática de medidas de apoyo a este sector empezó apenas en 2004 con la creación del Ministerio de Economía Popular (Minep), re- nombrado como Ministerio de Economía Co- munal (Minec) en 2007 y como Ministerio del Poder Popular de las Comunas (Minppec) en 2009. Desde entonces, en la práctica y en el debate, se suele referir a este sector general- mente como “economía comunal”. La idea de los ciclos o circuitos de producción y consumo comunales que permea la con- cepción de economía comunal en Venezuela tiene como fundamento las ideas de Istvan Mészáros sobre la transición al socialismo planteadas en su libro Más allá del capital (1995). Mészáros aboga por la construcción de sistemas comunales (comunitarios y coo- perativos) de producción y consumo, donde el trabajo determine las relaciones de intercam- bio entre las personas. La estrategia para la construcción de una eco- nomía que mire más allá de las lógicas ca- pitalistas y hacia la democratización de los ciclos económicos está enfocada en la expan- sión y consolidación de una economía basada en unidades productivas auto-administradas, promovidas por el Estado. Ella está orientada por un modelo de desarrollo endógeno radi- 2 Con diferencias sutiles, todas estas son maneras de hacer referencia a una economía que no se orienta principal- mente a la producción de plusvalía sino a la equidad mediante remuneraciones dignas y una propiedad o gestión colectiva, así como a la solidaridad entre los trabajadores y hacia las comunidades. 22 Economía solidaria en Venezuela: del apoyo al Cooperativismo tradicional a la construcción de ciclos comunales 210Idelcooprevista cal: un desarrollo sustentable basado en los propios recursos y potencialidades locales, la administración colectiva de los medios de producción y un papel más activo del Estado en la economía. Se busca construir cadenas productivas enlazando pequeñas empresas autogestionadas, como las cooperativas, con medianas empresas cogestionadas entre los trabajadores y las instituciones del Estado o las comunidades, y ambas con grandes em- presas estatales a cargo de la producción y servicios estratégicos que son cogestionadas democráticamente entre el Estado y sus tra- bajadores. Las políticas al respecto de formas de tenen- cia y administración colectiva de medios de producción, como también los modelos de empresa fomentados, han cambiado en con- tinuación. Han nacido –y en parte desapare- cido otra vez- un gran número de diferentes formas de empresas de propiedad y adminis- tración colectiva de los bienes de producción3. La profundización del proceso de transforma- ción ha multiplicado los puntos de conflicto entre la base popular –agente del proceso de cambio-, las instituciones y un tipo de nueva burguesía burocrática producto de una parte del mismo proceso bolivariano. El movimiento de trabajadores ha asumido de manera creciente un papel protagónico en el proceso de transformación venezolano. An- teriormente, el sector de trabajadores indus- triales había sido uno de los sectores sociales más débiles del proceso bolivariano en tér- minos de capacidad de construcción. Durante los últimos años se han fortalecido las luchas por una participación de los trabajadores y trabajadoras en sus puestos de trabajo y la demanda por el control obrero está ganando más fuerza. Después del primer llamado de Chávez de conformar Consejos Socialistas de Trabaja- dores y Trabajadoras (CST) en 2007, las pre- siones desde abajo han llevado a algunas instituciones, a partir de 2010, a empezar a permitir o hasta fomentar la constitución de CST, aunque no haya todavía una ley al res- pecto. Mientras en la mayoría de las institu- ciones se trata de impedir la constitución de CST, en otras y en las empresas del Estado, las instituciones responsables intentan asu- mir el papel protagónico en la constitución de los CST, desvirtuando su sentido y redu- ciéndolos a una instancia representativa de los trabajadores y las trabajadoras para tratar cuestiones reivindicativas con la burocracia gubernamental. Eso ha convertido los CST en un nuevo campo de conflicto. LAS COOPERATIVAS EN VENEZUELA Antes del gobierno del presidente Chávez, el sector de la economía social o solidaria, en Venezuela, era totalmente subdesarrollado y marginal. En febrero de 1999 había solo unas 800 cooperativas registradas4, ocho de las cuales sumaban alrededor de 20.000 miem- bros y pertenecían, en su mayoría, a los sec- La estrategia para la construcción de una economía que mire más allá de las lógicas capitalistas y hacia la democratización de los ciclos económicos está enfocada en la expansión y consolidación de una economía basada en unidades productivas auto-administradas, promovidas por el Estado. 3 Para más detalle veáse Azzellini (2009; 2010ª); Azzellini y Ressler (2006). 4 Los datos varían entre 762 (Melcher 2008) y 877 (Piñeiro 2007). El director de la Superintendencia Nacional de Cooperativas (SUNACOOP) en 2008, Juan Carlos Baute, habló de 800-900 cooperativas. 23 DARÍO AZZELLINI tores de finanzas y de transporte5. La cultura cooperativista era poco desarrollada hasta en las mismas cooperativas, y la mayoría seguía lógicas capitalistas y una orientación refor- mista. La Constitución venezolana de 1999 asignó a las cooperativas una importancia especial como medios de inclusión económica, parti- cipación democrática (artículo 70) y descen- tralización (artículo 184). Estableció la res- ponsabilidad legal del Estado de “promover y proteger” a las cooperativas (artículos 118 y 308). La idea era que las cooperativas recibie- ran un apoyo masivo del Estado para alcanzar un equilibrio social y económico6. Se pensaba que la manera solidaria de trabajar al interior de las cooperativas emanaría también alre- dedor de ellas. En una primera fase, a partir del 2001, el Go- bierno se concentró en facilitar la creación de cooperativas con la Ley Especial de Asocia- ciones Cooperativas, aprobada en ese año. La ley eliminó un estudio de factibilidad para la creación de cooperativas que contemplaban la ley anterior, las eximió de pagos para su registro oficial y otros pasos institucionales, reafirmó que estaban exentas del impuesto sobre la renta, y destacó la obligación del Es- tado de apoyarlas. Hasta el 2004, el apoyo estatal se concentra- ba en cooperativas individuales. El trabajo de las diferentes instituciones era escasamen- te coordinado y la creación de cooperativas nuevas no era todavía masiva. Pero después de derrotar las maniobras desestabilizadoras de la oposición, el gobierno venezolano se dedicó a fomentar la producción nacional y empezar de manera más sistemática la rees- tructuración de la economía venezolana. En el 2004, se creó el Minec, que —junto con otras instituciones— promovió más activa- mente a las cooperativas. Los decretos pre- sidenciales de 2003 y 2004 exigieron a todas las instituciones y empresas del Estado prio- rizar la contratación de pequeñas empresas y cooperativas. En muchas instituciones incitaron a emplea- dos de empresas privadas con las cuales te- nían contratos de servicios (limpieza, segu- ridad, alimentación, etc.) a que formaran sus propias cooperativas. Y para que estas fueran contratadas directamente. Sunacoop y dife- rentes instituciones empezaron a ofrecer ta- lleres sobre Cooperativismo (valores, princi- pios, organización básica, derechos y deberes en la nueva ley, etc.) y apoyaron la conforma- ción de cooperativas por parte de los partici- pantes. Bajo la responsabilidad del Minec se creó un programa de formación laboral lla- mado Vuelvan Caras, denominado Che Gue- vara a partir de su restructuración en 2007. Vuelvan Caras formó a unas 800.000 per- sonas y fundó 10.122 pequeñas y medianas unidades de producción. La vasta mayoría de ellas, cooperativas en las cuales trabajaban 680.000 personas7. Las cooperativas reciben créditos con condi- ciones preferenciales y requisitos más flexi- bles a través de programas de microcrédito según la Ley de Microfinanzas. Las cooperati- vas muy pequeñas pueden incluso conseguir préstamos exentos de intereses. El acceso a créditos se organiza a través de bancos del Estado establecidos para ese fin (Banco de la Mujer, Banco de Desarrollo Económico y So- cial, Banco del Pueblo Soberano, Banco de Fo- mento Regional Los Andes - Banfoandes) y de otras instituciones de financiamiento. Todas estas entidades del Estado entre el 2003 y el 2008 han invertido más de 1.000 millones de 5 Melcher (2008). 6 Díaz (2006), 160-163. 7 Minec (2009). 8 Baute (2009). 24 Economía solidaria en Venezuela: del apoyo al Cooperativismo tradicional a la construcción de ciclos comunales 210Idelcooprevista dólares en cooperativas8. Este conjunto de condiciones favorables condujeron a un boom en la inscripción de cooperativas a partir del 2004. Ya para la mitad de 2009, según Sunacoop, había unas 274.000 cooperativas registradas. Según da- tos de Sunacoop, el 27% de ellas, es decir 73.968, eran operativas y fueron certificadas oficialmente como cooperativas9. De las cooperativas operativas en el 2008, el 49,38% trabajaba en el sector de servi- cios, principalmente turismo, servicios a em- presas, limpieza, mantenimiento industrial y peluquerías. Un 25,3% eran cooperativas productivas, principalmente en el sector de la agricultura, ganadería, pesca, manufactura e industria. Otro 11,48% correspondía a coo- perativas de transporte, y un 7,64% a bancos comunales10. Sin contar los bancos comu- nales —la unidad financiera de los consejos comunales que asume la figura jurídica de cooperativa, sin crear ninguna fuente de tra- bajo— en las 62.000 cooperativas restantes había un total de 2.012.784 personas traba- jando, alrededor del 13% de la población eco- nómicamente activa. No hay duda de que, sin el apoyo estatal an- tes descrito, nunca se hubieran creado tantas cooperativas en Venezuela. La mayoría de los venezolanos que han creado cooperativas provienen de los sectores más marginaliza- dos de la sociedad. Estas personas no suelen disponer de capital para invertir en sus coo- perativas, ni tampoco tienen acceso a créditos de instituciones financieras. Además, su gene- ralmente escaso nivel de educación y falta de experiencia en el trato con instituciones les dificulta aún más todo el acto administrativo de formar una cooperativa. Sin embargo, el crecimiento inusitado en el número de cooperativas hizo imposible crear, al mismo ritmo, estructuras y meca- nismos estatales eficientes para apoyarlas, así como inspeccionarlas y controlar su uso correcto de los apoyos gubernamentales. La Sunacoop, por ejemplo, tenía solo ocho fisca- lizadores y cada fiscalización requería unos dos días11. Tampoco se disponía de suficiente personal experto para impartir los talleres de apoyo. Especialmente materias técnicas y de contabilidad, no contaron con personal suficientemente formado y hábil. Incluso los trabajadores de los ministerios y las institu- ciones involucradas reconocen que la con- tabilidad de muchas cooperativas y las ins- pecciones por parte de la Sunacoop han sido insuficientes12. Al mismo tiempo, muchas cooperativas en conformación o grupos de cooperativistas se han visto también afectados por la ineficacia de las instituciones financieras y de servicios del Estado. Los financiamientos otorgados tar- dan meses hasta ser entregados, y lo mismo pasa con maquinarias o insumos prometidos No hay duda de que, sin el apoyo estatal antes descrito, nunca se hubieran creado tantas cooperati- vas en Venezuela. La mayoría de los venezolanos que han creado coopera- tivas provienen de los sectores más marginalizados de la sociedad. Estas personas no suelen disponer de capital para invertir en sus cooperativas, ni tampoco tienen acceso a créditos de instituciones financieras. 9 Baute (2009). 10 Sunacoop 2008 11 Piñeiro (2005). 12 Ellner (2008). 25 DARÍO AZZELLINI a las cooperativas. Además, las instituciones en muchos casos no proveen a las cooperati- vas con la asistencia técnica requerida13. Las deficiencias se han dado también en las propias cooperativas: “La no exigencia de capacitación previa a la constitución o como requisito de asociación resta importancia a los principios, valores y prácticas democrá- ticas, igualando las cooperativas a cualquier empresa de capital”14. Esto, en muchas nuevas cooperativas, se tradujo en falta de valores y principios cooperativos, de planes organizati- vos, de cohesión dentro de las cooperativas y de integración entre ellas. Un número consi- derable de cooperativas fueron simplemente registradas porque ello no implicaba gastos; otras son empresas realmente familiares; y otras fueron registradas formalmente como cooperativas para acceder a las ayudas esta- tales. Así, algunas cooperativas solo existieron en el papel y hubo malversación de los fondos. A pesar de todas las dificultades y deficien- cias descritas anteriormente, las nuevas coo- perativas venezolanas, en general, tienen sin duda un efecto democratizador para el mun- do del trabajo y un efecto emancipador para la misma población. Los participantes de las cooperativas, generalmente, saben que ser miembro de una cooperativa significa que todos tienen los mismos derechos y obliga- ciones, y por lo tanto no hay patrones que den órdenes. La ausencia de una jerarquía vertical, junto con la democratización de la estructu- ra organizativa, crea un clima de trabajo más satisfactorio y agradable. Eso, al mismo tiem- po, contribuye a que los trabajadores tengan una visión más completa de los procesos de producción, aumentando su responsabilidad y compromiso. Carmen Ortiz, miembro de la cooperativa “Textileros del Táchira”, una fábri- ca textil recuperada por los trabajadores que se organizaron en una cooperativa, explica: Trabajar en cooperativa es mucho mejor que trabajar para otro, trabajarle a otras personas es como ser un esclavo a los demás. En coope- rativa no, porque uno trabaja a su manera. Cla- ro no quiere decir con eso que uno quiera hacer lo que uno quiera hacer en cooperativa, no, uno hace lo que tiene que hacer sin necesidad de que nadie lo mande15. La gestión democrática de las cooperativas las diferencia sustancialmente de empre- sas privadas capitalistas y empresas estata- les convencionales. La participación de los trabajadores en la toma de decisiones es generalmente directa. Según la Ley de Coo- perativas, el órgano supremo e instancia de decisión sobre los asuntos de la cooperativa es la asamblea de todos los miembros de la misma, aunque para cuestiones menores el poder de decisión puede ser delegado (LEAC, Artículos 21, 26). La asamblea generalmente decide por lo menos los aspectos más impor- tantes, como la elección de sus directivos, las metas de producción a partir de compromi- sos de ventas, los ingresos mensuales de los trabajadores o “anticipos”, la distribución de excedentes, la adquisición de deudas y la in- clusión o exclusión de miembros. En Venezuela también se aplicó la figura le- 13 Piñeiro (2008). 14 Bastidas (2003), 54-55. 15 Azzellini/Ressler (2006). A pesar de todas las dificultades y deficiencias descritas anteriormente, las nuevas cooperativas venezolanas, en general, tienen sin duda un efecto democratizador para el mundo del trabajo y un efecto emancipador para la misma población. 26 Economía solidaria en Venezuela: del apoyo al Cooperativismo tradicional a la construcción de ciclos comunales 210Idelcooprevista gal de las cooperativas en los casos de em- presas recuperadas por trabajadores y/o na- cionalizadas por el Gobierno. A través de la copropiedad de acciones de la empresa entre los trabajadores y de instituciones estatales, se justificaba la cogestión, es decir, la admi- nistración compartida entre ellos. La fábrica se refundaba como una sociedad anónima con un 51% de propiedad estatal y un 49% de propiedad de la cooperativa formada por los trabajadores. Todas las decisiones impor- tantes que afectan a la fábrica se tomaban en la asamblea semanal de la cooperativa. Aque- llas decisiones de un alcance más amplio te- nían que ser aprobadas por el Ministerio, ya que el Estado era el dueño mayoritario. En la actualidad, para casos de empresas recupera- das o nacionalizadas, ya no se utiliza esta for- ma organizativa, lo que se promueve es que los trabajadores se organicen en consejos de trabajadores. PROBLEMAS Y CONTRADICCIONES DEL ENFOQUE COOPERATIVISTA La estrategia de promoción de cooperativas por parte del gobierno venezolano no está libre de contradicciones. Existe el riesgo de que las cooperativas sean utilizadas por em- presas capitalistas para subcontratar a sus trabajadores y así evadir las garantías y de- rechos establecidos en la legislación laboral, flexibilizando las condiciones de trabajo. Al- gunos sectores sindicales temen también que la masificación de las cooperativas oscurezca la relación entre empleador y empleados, dis- minuyendo sus responsabilidades respecti- vas y, en consecuencia, las relaciones de clase que continúan existiendo en el sistema capi- talista venezolano16. La idea inicial de que las cooperativas, de for- ma natural, producirían “para la satisfacción de las necesidades sociales” y que la solidari- dad interna de ellas, basada en su gestión co- lectiva, “se extendería de manera espontánea a las comunidades locales”, se reveló falsa. La mayoría de las cooperativas siguieron las lógicas del capital. Se concentraron en maxi- mizar sus ganancias sin apoyar a las comuni- dades adyacentes. Muchas se negaron a inte- grar nuevos miembros a la cooperativa, para así tener mayores ingresos, y algunas hasta se concentraron en producir para exportar, en lugar de satisfacer primero necesidades locales y nacionales17. Esto demuestra que el hecho de tener muchos dueños en lugar de uno, aunque pueda significar una mejora de las condiciones de trabajo al reducirse las jerarquías verticales, no produce, sin embar- go, cambios fundamentales en la forma de operar de una empresa capitalista. Muchas cooperativas venezolanas continuaron recu- rriendo a la competencia, la explotación y la eficacia capitalista. Sus miembros han adop- tado la lógica capitalista de la maximización de beneficios, dejando a un lado los aspectos sociales y la solidaridad. Este comportamiento de las cooperativas generó, en algunos sectores del mundo del trabajo venezolano, un rechazo de que la propiedad legal de los medios de producción quedara en sus manos. Consecuentemente, en las grandes empresas de propiedad mix- ta (Estado-cooperativa de trabajadores), los mismos trabajadores han rechazado ese mo- delo y propuesto que todas las acciones de la empresa pasen a ser propiedad estatal y que, en cambio, los trabajadores la gestionen de- mocráticamente mediante un consejo de tra- bajadores. Por ejemplo, en Inveval, la primera empresa expropiada por el Gobierno y que fue entregada a sus trabajadores en un mo- delo del 51% de propiedad al Estado y 49% en manos de una cooperativa de trabajado- 16 Ellner op cit. 17 Piñeiro (2010). 27 DARÍO AZZELLINI res, desde mediados de 2008 se estableció un modelo de “fábrica socialista” donde el 100% de las acciones pertenecen al Estado y, al mis- mo tiempo, ella es administrada totalmente por los trabajadores. Los trabajadores de Inve- val asumieron la propuesta hecha por Chávez en enero 2007 de profundizar la revolución a través de la conformación de consejos de trabajadores y decidieron inmediatamente elegir un consejo de fábrica formado por 32 miembros. Entre los obstáculos y problemas más importantes para el funcionamiento exi- toso de las cooperativas venezolanas están la orientación “capitalista” de sus miembros, su falta de conocimiento sobre los procesos de trabajo y administrativos, y la inaptitud e in- tervención del personal institucional estatal enviado para su apoyo o acompañamiento18. Los 100 Núcleos de Desarrollo Endógeno (Nu- des) creados como parte de Vuelvan Caras con la función de crear redes de cooperativas que contribuyeran a superar la lógica capitalista, en su mayoría, no lograron cumplir la meta ini- cial. La expectativa de que surgieran cadenas y redes socio-productivas solo se materializó en unos pocos casos, generalmente cuando ya existía alguna organización social previa y el Estado había promocionado especialmente la creación de tales redes19. La mayoría de las cooperativas, en vez de formar una nueva eco- nomía social o solidaria, se puso al servicio de los monopolios que controlan la distribución y los mercados nacionales. LAS COOPERATIVAS COMUNALES O EMPRESAS DE PROPIEDAD SOCIAL COMUNAL Frente a las experiencias problemáticas con cooperativas, la Sunacoop empezó a trabajar de manera estrecha con los consejos comuna- les20. En 2007, se lanzó un nuevo modelo: las cooperativas comunales. Estas son estableci- das en las comunidades organizadas. Además, la Sunacoop reestructuró la formación para los futuros cooperativistas y fortaleció espe- cialmente la formación en aspectos sociales y políticos21. Pronto diferentes instituciones de gobierno también promovieron el modelo de las cooperativas comunales y proliferaron los nombres para las mismas: empresas comu- nales, empresas socialistas comunales, em- presas de propiedad social comunal, y otras variaciones más. En estas nuevas empresas comunales, los trabajadores provienen de las mismas comunidades, y son ellas las que, a través de los consejos comunales y las comu- nas22, deciden cuáles empresas se necesitan, qué forma organizativa tendrán y quiénes deberán trabajar en ellas. Generalmente, las comunidades son apoyadas por las institu- ciones del Estado, especialmente por el Mi- nisterio del Poder Popular para las Comunas, con talleres para elaborar su forma preferida de organización para la empresa comunitaria. Así que son las mismas comunidades que, en un largo proceso de formación y debate, de- ciden sobre la estructura y la misión de sus empresas23. Mientras las cooperativas comunales cons- truidas con el apoyo de la Sunacoop se con- 18 Melcher (2008). 19 Piñeiro op cit. 20 Los Consejos Comunales son una forma de auto organización local basada en la democracia directa y no repre- sentativa con la capacidad y legitimidad de elaborar y ejecutar proyectos en la propia comunidad (Azzellini 2010a; 2010b y Azzellini/ Ressler 2010). 21 Baute, entrevista (2008). 22 Las comunas son creadas de parte de varios consejos comunales que forman un territorio y son un nivel superior de la organización local democrática directa. 23 Azzellini/Ressler op cit. 28 Economía solidaria en Venezuela: del apoyo al Cooperativismo tradicional a la construcción de ciclos comunales 210Idelcooprevista centraron en empresas productivas como textiles, panificadoras, zapaterías, algunas de producción agrícola y otras, cuando diferen- tes instituciones y hasta empresas del Estado empezaron a asumir y fomentar el modelo de empresas comunales, las comunidades empe- zaron a construir empresas en muchas ramas, desde la producción de alimentos y materia- les de construcción hasta la prestación de servicios locales. Hasta finales de 2009, fue- ron creadas 271 de estas empresas en todo el país; en otras 1.084 empresas, las comuni- dades compartían la gestión con el Estado24. Desde entonces el número de empresas ha crecido más, ya que se ha revelado como el modelo de empresa local colectiva más exi- toso y prometedor hasta la fecha. Aunque hayan aparecido empresas de cual- quier tipo, sectores principales en los cuales se ubican las nuevas empresas comunales son la producción de alimentos y materiales de construcción, además de la prestación de servicios de transporte y de gas líquido. Esto corresponde también a los problemas más urgentes en las comunidades. La empresa nacionalizada Cemento Andino empezó, como primera empresa de cemento, a fomentar la construcción de distribuido- res comunitarios de materiales de construc- ción y de bloqueras (empresas que producen bloques de cemento para la construcción de casas). Como comenta Zoraida Benítez del departamento “Comunidad y Entorno” de Ce- mento Andino, de esta manera se logró re- ducir la especulación y bajar los precios eli- minando los intermediarios25. El ejemplo fue retomado por otras empresas de cemento del Estado. La empresa petrolera estatal PDVSA em- pezó a construir una red de distribución de gas líquido para el hogar bajo control de las comunidades llamada “Gas Comunal”. El gas líquido en Venezuela es muy barato, ya que se produce en grandes cantidades durante el proceso de extracción de petróleo. Sin embar- go, anteriormente su distribución era contro- lada totalmente por empresas privadas que lo vendían a precios muy altos. Los precios por cilindro de gas en Gas Comunal están alrede- dor del 20% del precio de mercado. Además, se creó también un nuevo tipo de cilindro hecho de plástico resistente que es mucho más liviano que los cilindros de metal usa- dos por las empresas privadas. PDVSA apoya a las comunidades para construir un centro de distribución y manejarlo, y suministrar el gas almacenado en tanques, mientras las comuni- dades se encargan de la distribución. Así, las comunidades mismas tienen también un mar- gen para decidir de manera colectiva si sumi- nistran el gas de manera gratuita a personas en situaciones económicas problemáticas. En la comuna del “Eje de MACA”, en Petare, Gran Caracas, compuesta por unos treinta consejos comunales, pude asistir en agosto y septiembre 2010 a los excelentes talleres impartidos por un empleado del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, para elaborar con la misma comunidad las es- tructuras de gestión para unas empresas co- munitarias26. Ahí, se concluyó que las líneas fundamentales de las empresas iban a ser decididas por las asambleas de la comuna, como también quién trabaja en ellas y cómo manejar eventuales ganancias que superen los costos para mantener las empresas opera- tivas27. En abril de 2011, empezó a funcionar la distribuidora de gas líquido, que empezó a generar inmediatamente los ingresos sufi- cientes para cubrir los gastos operativos y los 24 Gil Beróes (2010). 25 Benítez, entrevista (2010). 26 Azzellini/ Ressler op cit. 27 Rivero, entrevista (2011); Arteaga, entrevista (2011). 29 DARÍO AZZELLINI sueldos de los cuatro trabajadores28. En junio de 2011, la comuna recibió seis camionetas “todoterreno” aptas para el transporte de pa- sajeros y empezó a manejar su propia línea de transporte comunal empezando a cubrir los barrios de la parte alta de la comuna, que anteriormente no tenían transporte regular29. CONCLUSIONES Resumiendo, se puede afirmar que en Vene- zuela se están implementando una gran va- riedad de medidas para promover cambios estructurales en la economía y alcanzar una democratización de las relaciones de pro- ducción. Algunas buscan ir más allá de la explotación capitalista de fuerza de trabajo asalariada, de la separación entre trabajo manual e intelectual, y de la separación entre las empresas y los grupos sociales que ellas afectan con su actividad, creando las condi- ciones para, a mediano o largo plazo, superar el capitalismo. Otras medidas solo pretenden una democratización más estrecha de las relaciones de producción capitalistas, de la propiedad y administración de los medios de producción, sin trazarse como objetivo el establecimiento de relaciones de producción socialistas, es decir, donde la sociedad con- trole los procesos productivos y se garantice de esa manera que satisfagan necesidades sociales. La mayoría de las empresas en Venezuela no son administradas por los trabajadores o por las comunidades. Aunque la construcción de consejos de trabajadores sea la orientación normativa desde el 2007, gran parte de la administración del Estado más bien inten- ta obstaculizar su constitución o cooptarlos. Como consecuencia, se han desarrollado en casi todas las empresas nacionalizadas por el Estado, bien como en otras empresas e ins- tituciones del Estado, luchas de trabajadores y trabajadoras para una mayor participación, en varios casos con una perspectiva de con- trol obrero. Por otro lado, muchas “empresas socialistas” reproducen lógicas capitalistas de división social del trabajo, de alienación y de maximización de la ganancia a través del control de los medios de producción. Las amplias medidas puestas en marcha de apoyo a la creación de cooperativas llevaron a la creación de más de 70.000 cooperativas operativas. Sin embargo, la deficiente capa- cidad de un acompañamiento de calidad, la falta de construcción de circuitos alternativos de comercialización, la imposibilidad de am- pliar de la misma manera los mecanismos de control de los financiamientos otorgados y las deficiencias internas de las cooperativas lle- varon a que la mayoría de ellas siguieran las lógicas del capital y se integraran al mercado capitalista. La idea inicial de que las coope- rativas, de forma natural, producirían para las necesidades sociales y que sus estructuras so- lidarias internas, basadas en la gestión colec- tiva, aumentarían el sentido de solidaridad en las comunidades no se cumplió. Solo se llegó a una democratización del mercado extrema- damente oligopólico venezolano. La idea inicial de que las cooperativas, de forma natural, producirían para las necesidades sociales y que sus estructuras solidarias internas, basadas en la gestión colectiva, aumentarían el sentido de solidaridad en las comunidades no se cumplió. Solo se llegó a una democratización del mercado extremadamente oligopólico venezolano. 28 Martini, entrevista (2011). 29 Arteada, entrevista (2011). 30 Economía solidaria en Venezuela: del apoyo al Cooperativismo tradicional a la construcción de ciclos comunales 210Idelcooprevista No debe sorprendernos que establecer pro- cesos productivos de compromiso social que no se guíen por la racionalidad capitalista sea sumamente difícil. La experiencia con- creta muestra que, hasta en las cuestiones más simples, se sigue cayendo en prácticas capitalistas. Esto ocurre sobre todo en asun- tos como la repartición del trabajo y las ga- nancias, decisiones que se han revelado como muy problemáticas en un entorno que sigue siendo capitalista. El reconocimiento de las limitaciones de las cooperativas tradicionales, donde el control de la gestión es solo del colectivo de trabajadores, no quiere decir que las cooperativas -aunque ellas no sean necesariamente socialistas- no puedan ser útiles para la construcción socialis- ta en empresas pequeñas y a nivel local. Después de las experiencias con diferentes modelos de propiedad, el modelo preferido por los trabajadores y por el Estado, por lo menos como orientación normativa, es el de “propiedad social directa”. Es decir, el mode- lo preferido de empresa es una administrada por los trabajadores y las comunidades orga- nizadas en consejos comunales u otras for- mas de autogobierno. El modelo más exitoso hasta el momento es el de las cooperativas comunales o empresas comunales, que son generalmente promovi- das en las comunidades por las instituciones del Estado para crear unidades de producción local y empresas de servicios a la comunidad. En muchos casos, estas empresas han logra- do crear un mayor equilibrio entre costos, eficiencia y dimensión social, más que las empresas del Estado y las empresas privadas. Todos esos debates no son solo de carácter teórico. La cuestión de “otra economía” está en la agenda práctica. Durante los últimos años surgió, más allá de todos los errores y proble- mas, una gran variedad de modelos empre- sariales alternativos y colectivos. A pesar de todo, la gran cantidad de medidas diferentes en un tiempo reducido ha producido muchas iniciativas exitosas. La búsqueda de nuevos modelos empresariales sigue desde arriba y desde abajo. Y en el lapso de los últimos años las iniciativas desde abajo han aumentado. Paralelamente, existen también dentro del Estado resistencias institucionales y estruc- turales en contra de esa construcción. Estas tensiones son reforzadas por la centralidad que tiene el petróleo para la economía ve- nezolana, que fomenta el estadocentrismo, la centralización del poder y estructuras verti- cales30. Los conflictos se multiplican con la profundización de los cambios que aumen- tan las resistencias del viejo Estado frente al cambio. Al mismo tiempo, aumentan las luchas por una ulterior profundización del cambio, las cuales se dirigen más y más en contra de los bloqueos institucionales. A cau- sa de los intereses económicos en juego, los conflictos se potencian aún más en el sector productivo. Para la construcción de una eco- nomía que no siga la racionalidad del capi- tal será fundamental conectar las diferentes empresas nuevas y crear condiciones para su funcionamiento sin apoyo del Estado. Esto será decisivo para lograr un desarrollo endó- geno radical, y no solamente una repetición de una política de industrialización por susti- Después de las experiencias con diferentes modelos de propiedad, el preferido por los trabajadores y por el Estado es el de “propiedad social directa”, es decir, una empresa administrada por los trabajadores y las comunidades organizadas en consejos comunales u otras formas de autogobierno. 30 Coronil (2002). 31 DARÍO AZZELLINI tución de importaciones bajo una administra- ción burocrática estatal, lo que significaría la continuación del modelo rentista basado en las exportaciones petroleras que ha caracte- rizado a Venezuela. BIBLIOGRAFÍA Azzellini, Dario. Partizipation, Arbeiterkontrolle und die Commune Bewegungen und soziale Transformation am Beispiel Venezuela. 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Economía solidaria en VenezuelaDel apoyo al Cooperativismo tradicional a la construcción de ciclos comunales La estrategia para la construcción de una economía que mire másallá de las lógicas capitalistas y hacia la democratización de los cicloseconómicos está enfocada en la expansión y consolidación de una economía basada en unidades productivas auto-administradas, promovidas por el Estado. LAS COOPERATIVAS EN VENEZUELA A pesar de todas las dificultades y deficiencias descritas anteriormente, las nuevas cooperativas venezolanas, en general, tienen sin duda un efecto democratizador para el mundo del trabajo y un efecto emancipador para la misma población. LAS COOPERATIVAS COMUNALES O EMPRESAS DE PROPIEDAD SOCIAL COMUNAL